A NO TAPAR EL SOL CON LA MANO

Se ganó. Era lo que se necesitaba. Por el puntaje, por el rival y por la herida aún abierta de la apabullante derrota en Belo Horizonte ante Brasil. Lo necesitaban los hinchas, para calmar un poco las aguas con esta selección. Aunque también, el mismo grupo lo tenía como un objetivo imprescindible. Sabían que no podían fallar y menos ante su gente. Pero era imperiosa una victoria, por lo que se habló de este conjunto y de algunos nombres en particular. Pero cuidado. Si bien el triunfo dio un poco de oxígeno, hay que observar el elefante detrás del árbol…
Argentina tiene un déficit futbolístico importante. No cuenta con mediocampistas ofensivos que asistan a los delanteros, ni con volantes que hagan correctamente el desborde y el retroceso. Los defensivos no logran consolidarse como primera salida ni en la marca. Tampoco los laterales, a excepción de Mercado el martes, colaboran en dicha labor. Es un equipo partido en dos. Porque cuando defiende, lo hace con mucha gente y mal. No hay anticipos y siempre llegan a destiempo. Y cuando ataca, es Messi dependiente. El genio tiene que inventar algo con su zurda para que a la selección se le caiga una idea en ofensiva ya que, en caso de no suceder, la táctica es “atacar por inercia”. Con la llegada de Bauza, se pensó que los problemas defensivos iban a terminar y ésta iba a ser la primera línea que se consolide. Nada de eso pasó y en el clásico se sufrió muchísimo, en una noche que pudo haber sido catastrófica.  También el arquero está muy lejos de ser aquel héroe inmortal, creado en las semifinales del Mundial.
Calidad le sobra a este grupo, pero uno de los problemas que tiene es psicológico. Es tal la presión que tienen al jugar con la celeste y blanca, que muchos de ellos se nublan. Están más pendientes del miedo al fracaso que por la ambición al triunfo. Ojo que con esto no digo que no quieran ganar. A lo que voy, es que cuando lo futbolístico no alcanza, el plus se da desde lo actitudinal y el esfuerzo. Y varios parecen guardarse ese rasgo distintivo. A su vez, algunos conviven con “karmas” que una vez abandonado el continente americano, se quedan aquí. Higuaín, Di María y Agüero, son los claros ejemplos. Brillan en sus equipos, pero en Argentina les cuesta horrores acomodarse. Esto nos abre otro eslabón para desarrollar: el problema del juego en conjunto. Con el mejor del mundo en nuestras filas, se tiene la falencia de no saber cómo rodearlo. Y por eso cada ataque argentino depende de una brillantez aislada del 10. Brasil es la antítesis de Argentina. Con la llegada de Tité al frente del equipo, juntó a Neymar con jugadores jóvenes, de buen pie y mucho sacrificio. Mantuvo la base que triunfó en los Juegos Olímpicos, pensando a futuro, y ganó los seis partidos que disputó en este nuevo ciclo. Tal vez podríamos aprender de nuestros vecinos…
En definitiva, la selección triunfó por 3-0 ante Colombia gracias a tres genialidades de Messi. En el primer gol, frotó la lámpara con su zurda prodigiosa y convirtió un golazo, con Ospina como coprotagonista con semejante volada. Después, se sacó un tipo de encima y le sirvió la cena con un guante al “Oso”, que solo tuvo que poner la cabeza. Y con el partido sentenciado, quiso que Higuaín rompa el maleficio, pero por desgracia para el jugador de la Juventus, terminó pasándose de largo y quien convirtió fue Di María. Es menester destacar la actuación de Pratto, quien a base de esfuerzo, sacrificio y humildad –tal como se lo remarcó su madre en la previa-, tuvo una actuación consagratoria para quedarse con el puesto de 9 en este conjunto.
Ojalá que ésta conquista sirva para tomar aire y replantearse algunas cosas, como próximos jugadores a convocar y una idea clara de juego. Específicamente, el DT deberá de una vez por todas establecer sus convicciones y consolidar a un equipo que se sostiene por inercia y porqué su capitán es el mejor futbolista del mundo. Desde lo netamente futbolístico, esta victoria no es ningún avance ya que Colombia ayudó en gran manera al triunfo argentino con marcajes infantiles y sin presión defensiva. Sin estrategia, sin táctica y sin un convencimiento al planteo del DT, esperemos que estos tres puntos no tapen el Sol con la mano…

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