AMBICIÓN QUE DESTROZÓ EL CORAZÓN

Se han visto muchas “traiciones” en el mundo del deporte. Mencionaba anteriormente en una nota la de Mario Götze, futbolista del Borussia Dortmund.  Esta situación es moneda corriente en el fútbol. Pero el básquet, no queda exento de ello. Uno de los casos más recordados y más próximos es la del propio LeBron James,  flamante campeón de la NBA con los Cavaliers. El MVP de las finales, se fue en la temporada 2010/2011 de Cleveland a Miami, para formar el “Big Three” en los Heats junto a Wade y Bosh. Pero la última gran traición que sacudió a todo el mundo del básquet y fue la bomba del verano norteamericano, es la de Kevin Durant, de Oklahoma City Thunder a Golden State Warriors.
El alero, reciente campeón olímpico, fue escogido en 2007 por los Supersonics de Seattle –hoy Oklahoma Thunder- en la segunda posición del draft.  Ante el poco presupuesto del equipo y las partidas de jugadores franquicia, como Ray Allen, él cargó con la responsabilidad de ser la estrella del equipo en el último año de existencia; ya que los Supersonics tuvieron que vender su franquicia a Oklahoma, imposibilitados de pagar la remodelación de su estadio. Así surgieron los Thunder, con Kevin Durant como estandarte. A posteriori se sumó Russell Westbrook, un hermano dentro y fuera del campo para “KD”. Una historia de amor que existiría hasta principios de julio de 2016. Porque como la gran mayoría de los amores, cuando finalizan, lo hacen de manera drástica. El MVP de la NBA en 2014 decidió dejar a un costado la devoción que sentía la ciudad para con él y jugar para el súper-equipo de los Warrios. El refrán dice que del amor al odio hay un solo paso, y Kevin dio el primero…
Fue tamaña la traición que sintieron los oriundos de Oklahoma que prendieron fuego muchas camisetas número 35 de los Thunder, en repudio al accionar de Durant. En medio de insultos y cánticos en contra del basquetbolista, se juntaban a expresarlo en las calles de la ciudad. No solo la destrozaban, inclusive la desprestigiaban al venderla a solamente 48 centavos de dólar. Como si esto fuera poco, el restaurante que llevaba su nombre y del cual era uno de los accionistas, KD’s Southern Cuisine, debió cambiar su nombre por el revuelo que generó su partida a Golden State. Todo lo relacionado con el alero en dicha ciudad era considerado una infamia, una falta de respeto hacia los propios ciudadanos por haberles destruido el corazón a cada uno. Por ello lo catalogaron persona no grata. En definitiva, era un pecado en la ciudad el simple hecho de mencionar su nombre.
Pero a veces el odio sobrepasa todo tipo de límites. Cualquier hecho que a usted se le ocurra sería imposible que se corresponda con la realidad. Porque como si lo mencionado previamente no fuera suficiente, un fanático de los Thunder, Ryan Nazari, inició una campaña insólita. El aficionado pretende que la ciudad denominada Durant, igual que el apellido del jugador, pase a llamarse Westbrook City. Una pequeña ciudad en el condado de Bryan, estado de Oklahoma, con 15.000 habitantes aproximadamente. Postuló su petición y lleva 1.500 firmas para no dejar rastro alguno del actual jugador de los Warriors. Del amor enceguecido para ofrecerle un puesto en el gabinete de Estado, al odio de borrar “cualquier vestigio de Kevin”.
Objetivamente, para algunos es una decisión progresista por parte del jugador en su carrera, teniendo en cuenta el gran equipo que armó Golden State de cara a la siguiente temporada. Buscará el éxito que aún no consiguió a sus 28 años, misma edad en la que tanto LeBron James como Michael Jordan consiguieron sus primeros anillos de NBA. Jugará con los finalistas de la reciente edición y acompañará a jugadores de élite como Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green en la alineación titular. Para otros, es un retroceso porque por el potencial basquetbolístico que posee y por la madurez y experiencia que tiene a esta altura de su carrera, tenía todo para ser quien comande a Oklahoma City a su primer título bajo el nuevo nombre, junto a su gran amigo Westbrook. Pero, subjetivamente, para los fanáticos de los Thunder no hay vuelta atrás y la decisión ya está tomada. La nueva cara del equipo será Russell y Durant ya es cosa del pasado. Kevin dio el primer paso en falso y los aficionados jamás le perdonaran tamaña traición.  Una ambición, que destrozó más de un corazón.

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