APRENDIÓ LA LECCIÓN

Dentro de los deportes con mayor relevancia a nivel mundial, se podría decir que el tenis es uno de los “más lógicos”, junto con el básquet. Aunque la diferencia radica en las decisiones. Si con la anaranjada tomaste una no tan acertada, tu equipo puede dar la cara por vos. O si no te encontrás en tus mejores días, tu reemplazante quizá realizará los deberes. Pero con la raqueta, decide solamente uno. Más allá del equipo técnico, táctico y físico que lógicamente tiene todo deporte, las determinaciones dependen de quien este en la cancha, en soledad. Por eso, “casi siempre” ganan los mejores. Sin embargo, el Masters 1000 de Montreal, no deja de regalarnos sorpresas.
En primer lugar, nos asombramos ante la pronta partida de Juan Martin Del Potro, ante un desconocido tenista local, invitado especialmente para el torneo. Se trata de un joven de 18 años, cuya mano izquierda, dio qué hablar ante el tandilense. Si bien es cierto que “la Torre” no estuvo en sus mejores días, el canadiense dispuso de la osadía necesaria para derrotar a un grande, independientemente de la posición. Este muchacho, se llama Denis Shapovalov. En relación con las sorpresas en este torneo, otro suceso que nos maravilló, fue el triunfo de Schwartzman ante Thiem, séptimo en el ranking. El Peque, obtuvo su primera victoria de la carrera ante un top ten y demuestra día a día que, lejos de bajar sus brazos, pelea efusivamente ante cada adversidad. Pero anoche, nuevamente el oriundo de Israel y nacionalizado en Canadá, dio el segundo batacazo en su incipiente carrera profesional: triunfó sobre Rafael Nadal –1° preclasificado del torneo- por 3-6, 6-4 y 7-6 y se metió en cuartos de final.
El jovencito, de tan solo 18 años, todavía tiene muchísimo por aprender. Aún posee edad de Junior. De hecho, es el último campeón de Wimbledon en esa categoría y a su vez, número 2 del ranking. Sin embargo, en febrero Shapovalov se hizo conocido en el mundo del tenis por un hecho bochornoso. Por Copa Davis, en la serie entre Canadá y Gran Bretaña, el jugador cometió un error no forzado y perdió su saque, en el cotejo vs Edmund. Frustrado, el chico desató su ira con la bola y tuvo la fatalidad que impactó de lleno en el rostro del umpire. La mala fortuna, la pérdida de los estribos y la correcta aplicación del reglamento, llevaron al tenista a ser descalificado y dejar sin Davis a su país. La desazón era incontenible. Pero quizá, hoy en día ese hecho le ha servido para sostener su cordura en momentos adversos y mantener la disciplina necesaria.
Para los especialistas, el nacido en Tel Aviv recuerda al australiano Lleyton Hewitt. Por contextura física, entereza, intrepidez y estilo tenístico; con la diferencia que el ex 1° del mundo golpeaba con derecha y revés a dos manos. El local, fue invitado por cortesía a la competición y ya se encuentra en cuartos de final. Su devoción por Federer –le dedicó un mensaje cuando el suizo conquistó su 8° Wimbledon- lo induce a soñar en grande. Tachó a su rival por excelencia, y ahora va tras Roger, en una hipotética final, si ambos sortean a sus contrincantes. Shapovalov tuvo una invitación a soñar, y no la desaprovechó. Más adelante, se ilusionará con enfrentar al hombre que, según sus palabras, lo seguirá inspirando durante el resto de su vida.
En cierta forma, el joven fue el “verdugo” de una nueva –supuesta- final entre Nadal y Federer, por cómo estaba presentado el cuadro de ambos. El español ya se veía en semifinales y siendo 1° del mundo, ante la baja de Murray y Djokovic por sendas lesiones. El problema, es que Rafa no contó con el descaro del número 143 del mundo, quien fue creciendo game a game, gracias a su confianza y a la pésima noche de un irreconocible Nadal. Shapovalov hizo 49 winners –algo descomunal, tomando la dimensión del rival- pero también cometió 41 errores no forzados, a diferencia de los 29 del mallorquí, pero tan solo 18 golpes ganadores. Números que hablan por sí mismos.
El novato buscaba sumar experiencia en un torneo de la jerarquía de M1000, que reparte aproximadamente 5 millones de dólares. Hoy, difícilmente pueda creer que, en un mismo torneo, eliminó a dos medallistas olímpicos y de los mejores en esta era. A Shapovalov se le presentó su primer gran obstáculo en el ámbito profesional, por Copa Davis, en febrero. Se equivocó, pagó y siguió. El joven de 18 años ya aprendió la lección. Y ahora, le dio una a Nadal.

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