COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS

Boca avanzó a 8° de Final en la Copa Libertadores, de manera agónica y gracias a la ayuda del Palmeiras. La Bombonera vestía de gala como en cada noche que se juega por el máximo torneo continental. El público asistía más pendiente de lo que pase en Brasil que en Buenos Aires: por más que el Xeneize ganase su encuentro, si Junior de Barranquilla también lo hacía, el sueño terminaba. Por eso, gran parte del hincha llegó a Brandsen 805 con auriculares y las antiguas radios de antenas largas. Sí, como en los viejos tiempos.

 

Guillermo y sus colaboradores, de manera inteligente, no quisieron saber nada con estar pendientes del crucial partido entre Palmeiras y Junior. Acertadamente, Boca salió decidido a hacer su trabajo, abstrayéndose del contexto. Por eso desde el vamos, liquidó a los peruanos. De entrada, a los 12′ tras un gran desborde de Pavón, Cardona definió de zurda y abrió la cuenta. Su compatriota Fabra amplió el marcador. Un grosero error del arquero Campos, al desproteger su primer palo, le permitió al colombiano marcar el segundo y allanar el camino para la goleada. El tercero surgió de un contragolpe, luego de un córner mal ejecutado por Alianza. Pelotazo, control orientado de Kichan en el aire, y asistencia al espacio a Wanchope. Ramón, que cada dia se mete un poquito más en el corazón del hincha, se bancó al defensor, puso el cuerpo a la carrera y en el mano a mano definió por arriba del 1 con majestuosidad. Minutos después, definió de 9 empujándola, tras una combinación de Tevez y Cardona. El baile era con ritmo colombiano y cuarteto de Córdoba.
Con el 4-0 a su favor en el entretiempo, solo restaba saber qué sucedía en San Pablo. Hasta el momento, 0-0 y la inquietud se presentaba. El hincha de Boca estaba medido en sus festejos por la incertidumbre. Hasta que a pocos minutos de comenzado el 2T, un grito de guerra se escuchó en la Bombonera: era el gol de Palmeiras. Borja, el héroe. Posteriormente, la radio anunciaba penal para Junior, fabricado por Teo Gutiérrez, el enemigo número 1 del Xeneize en ésta semana. El ex River falló un tiro desde los 12 pasos en el encuentro anterior y por ende, quien se encargó fue Jarlan Barrera. El zurdo anunció mucho su remate cruzado y Prass atrapó la pelota, para el delirio de los bosteros. El Cuerpo Técnico creía que era el segundo gol, pero en realidad, era una atajada que valía como tal. La réplica llegó inmediatamente y Borja metió el segundo. El Alberto J. Armando se venía abajo. La gente se relamía con la clasificación. Hasta hubo tiempo para el gol de Carlos Tevez. El Xeneize tuvo su fiesta completa, con la vuelta de Gago a la Bombonera luego de la fatídica lesión. El gol de Teo para el descuento (en offside) no torció una historia que ya estaba sentenciada desde el inicio. El final fue lógico. Las suspicacias y las dudas a la honorabilidad del jugador de fútbol fueron despejadas.

El partido de Boca no requiere un mayor análisis, teniendo en cuenta que Alianza jugaba sin chances y ningún incentivo desde lo futbolístico, salvo por el honor de eliminarlo y vencerlo en su cancha. Pero lo mejor del Xeneize salió desde los pies de Pavón, los desbordes de Fabra –tres goles llegaron por el lugar de Cotrina- el recorrido de Nández (quedó demostrado que su lugar es al lado del 5 con mucho espacio y no limitado en el carril derecho), y la cuota goleadora de Wanchope, que hizo que los hinchas no extrañen tanto al Pipa Benedetto. Boca se florea y clasificó de manera agónica, dependiendo de otro y sufriendo hasta el último segundo. Pero el Bicampeón, que al principio parecía invencible y al final del torneo dejó muchas dudas, renace. Y recupera soldados. La batalla por la séptima está en marcha. Como los dos últimos campeones argentinos, San Lorenzo y River, que se metieron a Octavos por la ventana y campeonaron. Como en 2007, que necesitó golear, lo hizo y se coronó. Con Guillermo cómo estandarte, el único sobreviviente de aquel título. Como en los viejos tiempos.

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