EL CORAZÓN DEL ALMA

Argentina venció a Paraguay 96 a 63 en el primer encuentro por las Eliminatorias de cara al Mundial 2019 a disputarse en China. En este innovador sistema de clasificación, los dirigidos por Hernández cumplieron con la lógica y el próximo domingo se enfrentarán a Panamá por el Grupo A, quien a la postre, es un rival superior a los paraguayos. Pero quien no cumplió con la lógica –o al menos, la de algunos- fue el capitán y único sobreviviente de la Generación Dorada, Luis Scola.
Por los compromisos de sus respectivos equipos, tanto en NBA como en Euroliga, algunos jugadores importantes se perdieron esta tanda de Eliminatorias. Podemos nombrar a Campazzo, Brussino o Garino como ejemplos. Esto, de manera previsible, le permitió al Oveja citar a otros jugadores que hace rato pedían pista en el seleccionado, como Penka Aguirre o Eric Flor, por citar nombres. Pero el que rompió con toda lógica de confort, fue Scola. El capitán viajó aproximadamente 20.000 km para estar menos de 40’ en un partido contra un rival accesible, solamente por amor a la camiseta y su compromiso como capitán y referente. Hablemos de legado. Sus números lideraron todos los aspectos: 22 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias. Pero más allá de eso, Luis es el estandarte y representante número 1 de los valores que trazan la idiosincrasia de esta selección. Humildad, sacrificio y compromiso. En pocas palabras, es el corazón del Alma.

 

El ala pívot, a sus 37 años, sigue más vigente que nunca. Lejos de beber del “granpa juice” –como lo apodan a Ginóbili en los Spurs, por mantenerse en la élite a sus 40- para tener un mejor rendimiento, Luifa en su odisea por China, parece ser que bebió bastante Baijiu. En lugar de quedarse en la comodidad de haber ganado un oro olímpico, medalla de bronce y ser multimillonario, arriesga el pellejo día a día para representar los colores que tanto ama. Y como valor agregado, el hombre se reinventa. Se vive reinventando. Porque el básquet moderno, mutó hacia el dinamismo. Las “torres” ya no pesan, como lo era en su momento. Hoy, el superar los 2 metros de estatura, no te garantiza ser un gran jugador. Por eso Luifa, dueño de ese porte, decidió progresar, a pesar de sus ya 37 consagratorios años. Mejoró su técnica de tiro, su visión de juego –anoche hizo las veces de base, en varios pasajes del encuentro- y por sobre todas las cosas, su hambre de gloria.
Todo eso quedo evidenciado –por si hacía falta demostrarlo en cancha- en la última jugada ante Paraguay. Cuando faltaba algo más de un minuto para finalizar el encuentro, tomó un rebote defensivo, comandó el contragolpe y asistió a Eric Flor. Pero faltaba más. Con el tramite sentenciado, en la siguiente jugada, fue a buscar un rebote ofensivo –aun triunfando por más de 25 puntos- lo ganó y encima, metió un triple para que el Superdomo de La Rioja estalle y coreé desde las cuatro esquinas el característico “Luifa, Luifa” como muestra de afecto. En declaraciones, el mismo referente afirmó: “Quería estar. Preferí venir, al menos para estar en un partido antes que en ninguno”. La mentalidad ganadora de Luis sigue intacta.
En el segundo encuentro de estas Eliminatorias, Argentina visitará el domingo a Panamá que viene de caer de manera sorpresiva ante Uruguay. La novedad será que, justamente, Scola no estará ya que debe retornar a China para cumplir con sus responsabilidades como jugador de Shanxi Brave Dragons. Así como leen. El capitán vino al otro punto del mundo, a disputar solamente 40 minutos en un partido por demás de accesible, con el mayor respeto de los paraguayos. Luifa redefine todos los conceptos de compromiso. Ahora la gran prueba para Oveja, será ver suplanta a nivel colectivo la jerarquía individual de Luis, el corazón del Alma.

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