EL RAYO DE LA NBA

Hace aproximadamente un año, la NBA se conmovía al ver como Kevin Durant, uno de los mejores basquetbolistas de la liga, armaba las maletas y se mudaba a los Warriors. Así dejaba un paso glorioso por el Thunder, aunque sin coronarlo con el anillo. A partir de allí, la franquicia de Oklahoma no pudo reacomodarse rápidamente y cayó en Primera Ronda de Playoffs vs Rockets. Westbrook se consagró como el MVP de la temporada, disputándolo mano a mano con Harden, otro ex OKC. Por su parte, KD35 fue la estrella de las finales y junto a Curry y compañía, destronaron al Cavs de LeBron James. El Trueno tuvo un tridente de temer en su momento. Si no hubiera sido por los egos y una mala administración, ese trío tranquilamente podría haber conseguido un anillo. Pero se desarticuló y los sueños quedaron en una utopía.
La transición fue breve, ya que un año después consiguieron reemplazante para KD. En realidad, dos: Paul George y Carmelo Anthony. Ambas estrellas del Este –Pacers y Nicks, respectivamente- eran “dueños” del equipo. Ahora, llegan al Oeste para acoplarse a Russell y competir en la Conferencia más compleja, ante Warriors, Spurs, Rockets y por qué no, Timberwolves con los jóvenes como bandera. De esta manera, la franquicia de Oklahoma desea volver a ser protagonista de la mano de un nuevo Big Three: Westbrook-George-Anthony. Sumado a la experiencia de Adams en la pintura, aunque ya sin Kanter, al ser incluido en el trade por Carmelo junto a McDermott. Lo cierto es que Thunder pierde potencial en la pintura sin Enes, pero gana jerarquía, experiencia y tiro externo con las dos incorporaciones. Si bien Carmelo y Paul juegan de aleros, tranquilamente uno de los dos podría devenirse a escolta o falso 4 y de esa manera, adecuarse a la moderna modalidad de juego.

 

Es menester destacar que George solo firmó por un año, ya que su deseo es vestir la camiseta de los Lakers. A la postre, el traspaso de Paul podría ser contraproducente si decide mudarse a Los Ángeles tras no conseguir una buena campaña en OKC. Lo mismo sucede con Carmelo, quien siempre negocia la opción de la culminación del contrato. Oklahoma City apuesta todo a volver a pisar fuerte en el poderoso Oeste. No le será fácil, ya que el vigente campeón mantuvo su base, los de Houston sumaron a Chris Paul para hacer dupla con “La Barba” y San Antonio siempre es de respetar, por su mentalidad ganadora y disciplina de juego, con la mente maestra de Popovich a la cabeza.
Después de un año difícil de transformación, el Trueno busca no solo hacer ruido, sino convertirse en un rayo. Demoledor tanto en ataque como en defensa. Con el tridente, no le faltarán lanzamientos vistosos y buenos porcentajes de tiros de campo. Pero hay puntos a tener en cuenta, que a lo largo de la Season, podrían convertirse en falencias. Uno es la defensa y la pintura, en ambos costados de la cancha. Solo cuenta con Adams como referencia experimentada. Paul George es otro de los destacados, por su altura como alero, que podría ayudarlo en las transiciones de ataque-defensa y a preservar la zona pintada. Poco puede esperarse de Russ y Melo en la protección del aro. Arduo trabajo tendrá Donovan por delante. Otro de los aspectos, es la escasa banca con la que cuentan. Deberán prender velas para que ninguna estrella se lesione a lo largo de la temporada y en caso de acceder, en Playoffs. El poco recambio, en un calendario tan extenso como la NBA, suele ser lapidario para un equipo con aspiraciones al título.
Por último y no por eso menos importante, es la química y el feeling de este nuevo Big Three. Russ fue el MVP de la pasada temporada y George, en propias declaraciones, afirmó que este año “va a por ello –en referencia al galardón de Jugador Más Valioso-. Si ambos se enceguecen en querer destacarse por sobre el resto, será un problema para el equipo. Carmelo tiene fama de “egoísta”, aunque luego de su pésima experiencia en Nicks, quizá reflexione y entienda que su rol en OKC será de acompañante estrella. Lo alentador para el Thunder, es que Westbrook ya tuvo un alero de lujo a su lado y fue el mismísimo Durant. El entendimiento entre ambos era natural. Tal vez, con un gran trabajo del coach, se puedan entender a la perfección y dejar los egos a un lado, por un objetivo en común: el anillo. El trueno ya se relame con sus nuevas figuras. Pretende destronar a los Warriors de una buena vez y coronarse con el esquivo trofeo Larry O’Brien. Anhela ser más que un simple trueno o un relámpago. Aspira a ser el Rayo de la NBA.

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