GRACIAS POR TODO LEBRON, PERO YA ESTÁ

Qué decir de LeBron James que no sepamos. Sería redundante elogiarlo todo el tiempo. No caben calificativos para describirlo. Lo que hizo esta temporada es ilógico. Inaudito. Corrió lo equivalente a nueve maratones, entre temporada regular y Playoffs. Se cargó un equipo al hombro totalmente diezmado, con pobres actuaciones y lo llevó a su  4° Final consecutiva. Otra vez ante los súper Warriors. Y el Rey todo ya no lo puede…

 

Porque Golden State está plagado de estrellas. Si no es uno, es el otro. Durant o Curry con las penetraciones y lanzamientos de 3. Lo mismo con Klay Thompson desde el perímetro o Draymond Green haciendo de todo un poco. Ayer, fue clave en el último cuarto y en la prórroga. Infinidad de variantes en ofensiva tiene el equipo de Kerr. Además, posee el mejor ritmo en la NBA y una gran circulación de pelota con rotaciones constantes. En resumen, un equipo con todas las letras, un excelente entrenador y cuatro jugadores All Star. En contrapartida, Cleveland tiene a LeBron. Solo por él están en estas finales. Rebotea, taponea, promedia más de 30 puntos por partido, asiste; en fin, hace absolutamente todo.

 

 

Anoche, se vieron las virtudes de uno y las falencias del otro, independientemente de que el partido fue muy parejo y llegó a prórroga. Los puntos fuertes de Warriors están en sus jugadores: Curry va camino a ser el mejor triplero de la historia (a éste ritmo, superará con amplitud a Ray Allen como número 1 en Playoffs), Klay es una certidumbre desde la línea de 3 y Durant cuenta con todos los recursos ofensivos que puede tener un jugador. La carencia de Cavs, también está en quienes salen al campo. LeBron anotó 51 pts. (casi la mitad de su equipo y la máxima personal en un partido de finales) y es el único que responde. Los actores de reparto, brillan por su ausencia. Cuando logró el anillo tenía a Kyrie Irving, que al menos lo segundeaba en puntos. Hoy, ni siquiera eso. Al contrario. Tiene compañeros que le complican la existencia. Clarkson y JR Smith fueron el fiel ejemplo.  El primero, muy errático, sin confianza y seguridad para jugar un partido de tal envergadura. Y lo de Smith, es inconcebible. Cómo un hombre con su experiencia, en la serie más importante de la NBA, hace lo que hizo: se abstrae del resultado y consume segundos al creer que los Cavaliers iban al frente. Al menos, eso le dijo a LeBron en la cancha. En declaraciones con la prensa, incurrió en una contradicción al afirmar que esperó a que el coach pida tiempo para elaborar la última jugada, lo cual es cierto. Tyronn Lue tendría que haber frenado para contar con la palabra final. De todas formas, el Rey no podía entender a JR y su reacción recorre el mundo en forma de “meme”. No solo contra eso tuvo que lidiar James, sino también con árbitros localistas. Varios fallos para la polémica (la falta defensiva de LBJ a Durant queda fuera de discusión, allí corrigieron su error) inclinaron la balanza, aunque lógicamente esto no fue determinante. A LeBron le quedará la “marca negra” de ser el primer jugador en la historia en anotar +50 pts. y perder el encuentro en las Finales. Es The King contra todos, propios y extraños.

 

No vamos a caer en el reduccionismo del “qué hubiera pasado sí”. Pero si tal vez, Love no cometía esa falta insólita a Curry que le posibilitó la jugada de 3 pts. a pocos minutos del final, si George Hill encestaba ese libre y la historia culminaba ahí, sin la subsecuente consecuencia inadmisible de JR, quizá la serie estaría 1-0 a favor de Cavaliers. Pero claro, son todos supuestos “con el diario del lunes”. La realidad es que los compañeros de LeBron deben dar el 200% y sin margen de error, ya que Warriors explotan al máximo cada falla.  El Rey se convirtió en el 6° jugador en la historia en conquistar +50 pts en finales y el primero en perder. A un hombre que encesta esa cantidad, con 8 rebotes y 8 asistencias, no se le puede reprochar nada. Hace buenos a sus compañeros, pero no puede meterse en la cabeza de JR y decirle que están empatados. Se supone que la concentración en ese tipo de situaciones es extrema. Pero no fue el caso del escolta.

 

Por eso, todos deberían agradecerle a LeBron. Los fanáticos de los Cavs, por el anillo que les dio en 2016 y por seguir, a pesar de todo, en la franquicia. Muchos recordarán la masiva quema de camisetas que hubo cuando se marchó a Miami y ganó dos anillos junto a su “hermano” Wade. Se lo tildó de traidor injustamente. Regresó. Cumplió su promesa y le dio a Ohio el primer título grande en la historia, ya que ni el beisbol, ni el hockey sobre hielo, ni el futbol americano lo consiguieron. Hasta los propios compañeros deben honrar al Rey, ya que muchos de ellos jamás hubieran jugado una Final. Lo mismo que el coach. En definitiva, todos le deben una retribución a James. Incluso los aficionados neutrales de la NBA. Porque tranquilamente podría formar “su superequipo” como Durant, y no lo hizo. Porque prefiere la competitividad. Ese es su legado. Son sus equipos. Él es el líder, el emblema, el referente. Pero si quiere prolongar su carrera, debe irse cuanto antes de Cleveland. Ir a al Este o al Oeste, pero con un plantel joven, atlético y competitivo. La franquicia le queda enorme. Lo de anoche fue la gota que rebalsó el vaso. Es hora de decir gracias por todo LeBron, pero ya está.

 

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