LA LEYENDA DEL CUENTO DE HADAS Y EL MAGO

Roger Federer hace nuevamente historia. O mejor dicho, la reescribe. Porque, cómo hace un año, se proclamó campeón del Abierto de Australia, el 1° Grand Slam, tras vencer a Cilic por 6-2, 6-7, 6-3, 3-6 y 6-1. Alcanzó el récord de Djokovic como el máximo ganador en Melbourne con 6 y además, es el primer hombre que llega a “20 Grandes”, solo superado por Margaret Court, Serena Williams y Steffi Graf (24, 23 y 22 respectivamente). De esto, hay que destacar una salvedad: las mujeres juegan al mejor de 3 sets. Los hombres, a 5. Esto enaltece aún mas al suizo.

 

Aunque los números son secundarios. Lo más grande de Federer es su legado. Y no del tenis. Es redundante decir que Roger es significado de tenis y viceversa. Trasciende el deporte en sí. Los amantes de la raqueta y del suizo, al menos en Sudamérica, madrugaron varios días para ver cómo batía a sus rivales sin compasión y con un tenis de alto vuelo. Pero el hombre les llega, inclusive, a los que jamás pisaron una cancha amateur o no son fanáticos del tenis. Ver a Federer es sinónimo de buen show, de excelencia y de espectáculo. Pero él despierta más que eso. Independientemente de si gana o pierde. Sos espectador de Roger, no por el resultado sino porque te emociona. Te transmite un sentimiento. Es inspirador. Deslumbra con cada movimiento que hace, su forma de empuñar la raqueta, la manera en cómo cierra su revés o drive, o el mismo servicio. Federer es un artista sin pincel pero con raqueta. Narra poesía con cada golpe. En fin, hace magia sin varita.

 

 

Pero la clave de la cuestión, es su pasión. Federer ama el tenis. Disfruta jugar. Se siente pleno. Le llena el alma. En una entrevista reciente, se acordó de Ginobili y trazó el paralelismo con el básquet del argentino. El éxito de ambos, a pesar de la edad, radica en mantenerse en forma y dejarse guiar por el “fuego interior”. Otro punto en común: ambos son padres de gemelos y son 100% familieros. Juegan como los dioses y son unos caballeros fuera de la cancha. Para cerrar el círculo, Roger ganó el 20° Grand Slam, mismo número de dorsal que Manu en los Spurs.

 

Tenemos la suerte de ser contemporáneos del mejor tenista de todos los tiempos, y la mejor rivalidad de ésta era en el mundo tenístico. Repasemos los Torneos Grandes del 2017: AO para Roger, Roland Garros para Nadal, Wimbledon para Federer y US Open para Rafa. Hoy, nuevamente, repite el de Basilea. Cuando nos preguntamos si se avecinaba el fin de una era, la respuesta era lógica. Con estos dos, y con el suizo en particular, la era será inmortal. Las nueva camada aún no puede destronar a los más ganadores del siglo XXI.

 

Hace un año volvía de una operación de rodilla que le impidió jugar por 6 meses. Retornó como un Rey, coronándose en Melbourne. Y fue uno de sus mejores años. Hoy, arrancó de la misma forma. No cedió un set en todo el torneo, salvo en la final ante Cilic. El croata no fue rival para Roger. Más allá de tener algunos buenos momentos, el suizo dominó y por su vigencia, se consagró. Tanto Nadal como la revelación del torneo, Chung, sucumbieron ante sendas lesiones. El calor y el suelo australiano les pasó factura. Pero gracias a su majestuosa técnica y su talento innato, Federer no tuvo sobresaltos. Camino a sus 37 años, está a menos de 200 pts. de ser número 1 otra vez e ingresó al selecto grupo de jugadores que posee 20 o más Grand Slam.

 

Federer ganó absolutamente todo y, de todas formas, sigue emocionándose como cuando ganó su primer Wimbledon, allá por 2003. Catorce años pasaron de aquella epopeya. Roger se quebró al agradecerle al público, demostrando el lado más humano de la leyenda. Así lo evidenció en la última frase que atinó a decir: “Thank You” y se quebró. Entró en llanto, emocionado, sin respuestas. El Rod Laver Arena lo aclamó. Hasta el mismísimo ex tenista se sacó una selfie en pleno festejo de Roger. Cada uno desde su casa delante de la pantalla, seguramente hizo lo mismo. No pudo contener las lágrimas. Esas son las sensaciones que despierta el tenista. El suizo se pone a la altura de los terrenales cuando él ya pertenece al Olimpo desde hace tiempo. Y seguirá por siempre. Porque la leyenda del cuento de hadas y el mago, aún tiene más capítulos.

2 Comments:

  1. MARAVILLOSO. Me has conmovido porque me veo reflejada en cada oración. Vos tambièn pusiste pasión y alma. Me encantó.!! ????????????????

  2. Blanca Teresa Novoa Barrero

    Si señor. Gracias por los comentarios que yo también quisiera hacer. Todo ciertísimo, real, descriptivos y honestos con mucha sinceridad, sin empalagos y POR SUPUESTO muy merecidos. Soy una amante del tenis, claro, además fan del GRAN FEDERER, nuestro Federer , para decir mejor. Fuí tenista y ahora con mis 80 primaveras, ja ja ja, me levanto a las 3 a.m. solo por verlo. Que Dios bendiga a este ser que tantas alegrías nos da. A usted señor, mis respetos y un abrazo de Federista.

Dejá una respuesta