LANÚS VA POR LA CONQUISTA DE AMÉRICA

Histórico. Memorable. Heroico. Lo que parecía imposible, Lanús lo consiguió. Avanzó a la final de la Libertadores luego de remontar un 0-3 global (perdía 2-0 antes del cierre del primer tiempo).En la ida, el conjunto granate había demostrado muy poco y salió a jugar el encuentro con una postura muy defensiva. El resultado fue 1-0 y sin convertir de visitante, con todo lo que eso implica. Anoche, en la vuelta, el panorama para el local no era en absoluto favorable: debía marcar rápidamente y cuidar su arco. Un gol rival, lo obligaba a duplicar la apuesta.

 

Los fantasmas que Lanús pretendía alejar, llegaron al inicio. Insólito penal de Braghieri y Scocco lo cambió por gol: 0-1. El temido gol de visitante se presentaba. Para el Grana fue volver a comenzar. Borrón y cuenta nueva con el agravante de que ahora, en lugar de uno para al menos forzar el empate, debía hacer tres. El conjunto de Almirón jugaba mejor, tenía la iniciativa, pero lo de Scocco fue un mazazo. Encima, 5’ después Montiel remató de cabeza tras un rebote de Andrada y la cosa estaba 0-2. Lanús, al borde del KO. Y tranquilamente podría haber quedado en la lona si el árbitro implementaba el uso del VAR en la jugada dudosa en la que Nacho enfrenta a Marcone y a este último le rebota en la mano dentro del área. Debió ser penal para la Banda que, claramente, salió perjudicado en esta. La influencia de este hecho no solo debe resaltarse en el “posible” gol del Millonario (a los penales hay que hacerlos) sino también en la desconcentración de los comandados por Gallardo. La injusticia hizo que los de River perdieran sus estribos y se fueran mentalmente de partido. Pero a su vez, más allá del suceso en sí, el fútbol tiene estas cosas que son inexplicables y hacen a lo maravilloso de este deporte. Cuando se moría el primer tiempo, Sand mete un bombazo y estampa el 1-2. Lux le regaló el primer palo y el 9 no perdonó. Lanús tomó aire y llegó con más oxígeno al segundo tiempo.

 

Para confirmar lo realizado al final de la primera mitad, en el complemento el conjunto granate salió desde el vestuario a buscar imperiosamente la paridad. Lo logró nuevamente desde los pies de Sand, el emblema de este equipo. En un abrir y cerrar de ojos, a River le empatan el partido. Contemplando los dos períodos, no transcurrieron más de 3’. Pepe sembró la semilla del milagro. Sus compañeros confiaron. Y juntos, ya sin nada por perder, fueron a por la épica. Envalentonados por el 2-2 (aun faltaban otros dos goles) los de Almirón perdieron el orden estructurado que tanto los caracterizó, pero recuperó la impronta e imprevisibilidad de sus delanteros. Guapeó y fue, como pudo. A los tumbos. Desorganizadamente. Pero sin perder la esencia de juego asociado, pelota al ras del césped y buen fútbol. Con un poco de ambas, logró el 3° gol a los 61’. El 9 se fue de su zona de confort, el área, e invirtió los roles. Le ganó con el cuerpo a Pinola (el central dejó girar al goleador) y lanzó un centro, que terminó con otro rodeo en el área y un pase hacia Laucha Acosta, que solo tuvo que empujarla debajo del arco. 3-2. Lo imposible, estaba al alcance de la mano. Y minutos después, la chance era concreta. En un momento histórico, Montiel lo agarra de la camiseta a Sand y el árbitro consulta el VAR para determinar si hay penal o no. Un criterio que no fue utilizado en el primer tiempo a favor de River. Se confirma que existe la sujeción. El pibe, de héroe a villano. Convirtió el segundo gol y ahora, le daba la posibilidad a Lanús de obtener el hipotético pase a la final. Pagó cara su inexperiencia y gracias a ese error infantil, Silva lo cambia por gol. 4-2. Soñar despierto, con los ojos bien abiertos, para defender el resultado.

 

 

El Millonario, perdido por perdido, fue a contrarrestar la oleada granate. Estuvo al borde de cambiar los destinos del encuentro, pero el palo, el infortunio y Andrada no se lo permitieron. Pinola tuvo un cabezazo que se desvió en Sand (hasta en eso estuvo la figura de la cancha) y rebotó en el palo. Ponzio, un disparo de afuera del área que despejó el arquero, prácticamente sin ver por la cantidad de jugadores delante de su línea de visión. Scocco tuvo una inmejorable, la más clara de las que no fue gol. Mano a mano con el 1, el duelo se lo llevó el defensor de los 3 palos. Achicó con todo el ancho de su cuerpo y la detuvo con su pierna.  River hizo todo lo que estuvo a su alcance, y le quedó el córner del final, en el que fue Lux a cabecear. El partido era una película de suspenso de nunca acabar. Pero lamentablemente, los de Gallardo reaccionaron demasiado tarde. Dieron por terminado el cotejo en el 3-0 global y sufrieron las consecuencias. River se quedó en lo que pudo haber sido y no trabajó para lo que quería y necesitaba que sucediera. La revitalización que sí demostró ante Wilstermann, anoche quedó en deuda. El único que se salva, es Nacho Scocco.
Es cierto que el arbitraje perjudicó a River y modificó el rumbo del encuentro. Si se pitaba ese penal o si el manotazo a Rojas era visto por alguno de los asistentes (ambos pintados, pero más Guzmán) quizá hoy estaríamos hablando de otra cosa. El VAR llegó para ayudar y complementar, pero la decisión sigue siendo humana. Por eso, debe implementarse algo similar a lo que expusimos anteriormente. ¿Habrá pagado el precio de los casos de doping con este hecho, por parte de Conmebol? Incomprobable. Cualquier conjetura queda minimizada si se analiza lo estrictamente futbolístico y también, dirigencial. Las defensas de los equipos jugaron un pésimo partido y el que más frutos sacó de ello fue Lanús, gracias al optimismo y humildad de Sand. Pepe, en declaraciones, afirmó que le cedió el penal a Silva porque tuvo miedo de errarlo. Un coraje inmenso para exponerse y una decisión acertada, anteponiendo al colectivo por sobre lo individual. El entusiasmo de la gente, a su vez, contagió a los jugadores. El club de barrio más grande del mundo, jugará por primera vez en la historia una final de Libertadores. De jugar en la C, a llegar a la instancia definitiva del máximo torneo continental. De la mano de Russo y compañía, la institución tiene un sentido de pertenencia admirable, no solo en lo futbolístico, sino también en cualquier disciplina o actividad. El granate cautivó al mundo del fútbol con esta hazaña, y ahora, va por la conquista de América.

One Comment:

  1. Bien Pelech , comentario atinado !

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