NADAL – DEL POTRO: DESENCADENAR EL RAGNAROK

Nadal sigue siendo el número 1, aunque Del Potro nos sigue asombrando día a día. Desde su resurrección allá por 2016, cuando sorprendió al mundo con su regreso en Rio de Janeiro, hasta el día de la fecha, como semifinalista del U.S. Open. Incluso en el torneo mismo maravilló a propios y extraños, con su hambre de gloria. El corazón es proporcional a su altura, como así también, su deseo de reinventarse constantemente. Juan Martín es una persona que poco sabe de darse por vencido. No hace falta recordar sus cuatro cirugías en sus manos -tres en la zurda y una en la derecha- para demostrar lo fuerte mentalmente y ambicioso que es el oriundo de Tandil…
La Torre fue conquistada por el Rey del Polvo de Ladrillo, quien, con su raqueta en mano izquierda, le declaró la guerra. El argentino no pudo utilizar su “inédita arma”, otorgada informalmente por el Rey del Césped, Roger Federer, y cedida por el mismísimo dueño, Chris Hemsworth: el martillo de Thor. El intérprete del dios Nórdico en las películas de Marvel, le envió un cálido saludo al argentino: “perdí mi martillo nuevamente, pero como dicen, compartir es bueno. Buena suerte, Juan”. A lo que el argentino respondió, en la previa al choque vs Nadal “por favor, dejámelo un tiempo más. Lo voy a necesitar hoy”. Y sin dudas que así sería.
Del Potro venía arrasando a lo largo del torneo. En el único encuentro en el cual cedió un set, fue ante Thiem. De todas formas, aquí comienza a gestarse la hazaña de Juan Martin, que ya nos tiene acostumbrados a sorprender en suelo norteamericano. Este cotejo estuvo a punto de no jugarlo por un cuadro febril. Pero iba en contra de su esencia. Por eso culminó el juego con palidez en su rostro y un orzuelo en el ojo, consecuencias de su situación, pero, al fin y al cabo, con un triunfo bajo el brazo. Primera epopeya de la Torre. La segunda, ante el maestro: Roger Federer. El argentino jugó uno de los mejores partidos de su carrera y borró del mapa al mejor de todos los tiempos. El suizo se rindió ante el nivel mostrado por Del Potro, asumiendo la superioridad del rival, incluso a pesar de no estar al 100%. Allí, tuvo un arma secreta: el martillo de Thor. Según la mitología nórdica, solo alguien noble era capaz de portarlo. Quien más digno y loable que Delpo, para desenfundarlo en cancha ante el dios del tenis.
Pero llegó el turno de Nadal. El oriundo de Mallorca, actual uno del mundo, venía de ganar en sets corridos en Cuartos de Final ante una joven promesa rusa. Y se presentaba con sed de venganza, luego de aquella caída en semifinales, en el mismo torneo y estadio, en la cual Delpo se consagraría ante Roger, 8 años atrás. Rafa sufrió las consecuencias de Juan Martin “Del Thortro” en el primer set. La Torre jugó mejor con su drive y servicio, sumado a un gran número de winners, y se quedó con el primer set por 6-4. Pero el encantamiento del martillo, hasta allí llegó. La magia se apagó y la Fiera se enojó. Bajo la luna llena en el Arthur Ashe, Nadal se calzó el traje del “Destructor” y no tuvo piedad con el argentino: 6-0, 6-3 y 6-2 para pulverizar las aspiraciones de Juan Martín.
Rafa jugó un tenis de alto vuelo, con un nivel superlativo ante uno de los mejores del circuito. Delpo es un rival siempre difícil, por su potencia y entrega. Pero el incontenible Nadal, siempre saca fuerza desde donde no la hay. Su poderío físico, su resistencia, su fortaleza mental y su deseo de competir como premisa fundamental, explican por qué se encuentra en la cima del ranking. Del Potro no supo cómo frenarlo. Careció de la efectividad y eficacia que sí tuvo ante Federer y en gran parte del primer set ante el español. El Destructor se recompuso y se metió en la mente de Del Thortro. Lo pasó por encima en los dos factores claves: físico y psicológico. Ni el mismísimo martillo de Thor pudo salvar al argentino. Seguramente se lo devolverá a Chris, tras su gran performance en el patio de su casa. Juan Martín no logró conquistar Nueva York como si lo hizo el dios en Asgard. Nadal, todo lo contrario. La Fiera llega a su 23° final de Grand Slam y se medirá este domingo al sudafricano Anderson, el tenista más alto del torneo. La Fiera derrumbó la primera Torre. Ahora va por la segunda y definitiva, para de esa forma, desencadenar el Ragnarok.

Dejá una respuesta