PARECE SER IMBATIBLE

El fútbol argentino vive una nueva era. La de la Superliga. El afán de los dirigentes por querer parecerse cada vez más a Europa, se ve reflejada con esta creación. El modelo a seguir, sin lugar a dudas, es la Liga de España, aquella en la que los dos monstruos de este deporte se disputan todas las preseas. Hablamos de Messi y Cristiano Ronaldo. Barcelona y Real Madrid son siempre protagonistas y principales candidatos a ganar la competición local. Esta hegemonía, también se traslada a la Champions League. ¿Es lo que veremos esta temporada en nuestro país con Boca o River? Analicemos al primero.
Con la columna vertebral Barrios-Gago-Pérez el equipo tiene recuperación y creación en su mediocampo. La salida de Bentancur a la Juve –quien posicionalmente hablando, hacía las veces del actual Gago- lo “obligó indirectamente” al DT a jugársela por Barrios, un 5 que se ganó la confianza del hincha, antes que la del entrenador. A partir de ese tridente, todo Boca creció. En defensa, el cuerpo técnico reacomodó muchas piezas tras la inseguridad mostrada y falencias muy visibles. Los 4 que arrancaron de entrada en 2016, no culminaron como titulares. La llegada de Goltz le otorgó presencia y experiencia, algo que ni Vergini e Insaurralde lograron. Esta defensa es la que mejor encuadra a la idea de GBS. Un equipo adelantado en ¾, con presión alta para asfixiar al rival, necesita centrales rápidos y un 5 que cumpla al pie de la letra con los relevos. Magallán, por características, fue quien se adaptó como número 6. Al emigrar Silva a Portugal –retornó del préstamo a Sporting-  el camino quedó allanado para Fabra. El colombiano es un wing más en la ofensiva Xeneize, aunque deja huecos en la marca. Su compatriota es muchas veces el encargado de suplantarlo en las transiciones. Por el carril derecho, Jara le dio el brazo a torcer a Peruzzi hasta quitarle el puesto. El bajón anímico más las críticas recibidas por su bajo rendimiento, hicieron que el ex Vélez deba sentarse en el banco. Leo es un hombre polifuncional por excelencia y ha respondido de lateral derecho. Guillermo depositó su confianza en él y devolvió garantías.
Respecto a la ofensiva, como decíamos, creció a partir del nivel del mediocampo. La dupla Pavón-Benedetto podría ser tranquilamente la titular del seleccionado, junto a Messi. Mostraron un nivel superlativo el torneo pasado, a tal punto que el Pipa fue goleador. Algo curioso, si lo analizamos cuando llegó a la institución. El ex Arsenal era cuestionado por su escasa eficacia al momento de convertir y fue puesto en duda por los hinchas y gran parte de la prensa, cuando Bou marcaba en todos los amistosos. Gran acierto del entrenador. Mismo mérito con Pavón. Al tener dos asistidores como Pérez y Gago, el 7 debe mostrarse siempre como una opción de pase al vacío, y meter diagonales para romper la defensa rival. Muchos goles del Boca campeón llegaron por esa vía. También, por características propias, Cristian es letal en el 1 vs 1, al encarar o cuando realiza el “autopase” al espacio, para ganarle con su velocidad a los laterales y desbordar. Algo cuestionable a “Kichan”: la finalización de la jugada. A veces por inexperiencia, se enceguece y demora un tiempo más para asistir a un compañero o, al contrario, se apura en decisiones que requieren una pausa. A este dúo, hay que sumarle a Cardona. El nuevo 10 de Boca, con lo que eso implica, viene rindiendo de manera aceptable. Es un jugador distinto. Su categoría se vislumbra cada vez que controla la redonda, o la envía milimétricamente entre líneas a quien le pasa. O como ante Godoy Cruz, con un “no look pass” al mejor estilo Ronaldinho. Recién llegó y hace falta tiempo. Pero con destellos de buen fútbol, ilusiona a todo Boca.
En el centro del campo es en donde hay que poner la lupa. Y en el cual el Mellizo tiene los mejores problemas. Porque tiene jugadores de sobra y todos con nivel de selección. Gago ya es indiscutido. Bien físicamente, y sin lesiones que lo atormenten, es el director de orquesta. En gran medida, gracias a Barrios, ya que es el motorcito del Xeneize. Roba, distribuye, y juega simple a un toque. Releva a sus compañeros en defensa y se posiciona en cada hueco que lo deje mal parado al equipo. Por esto, el líder se liberó. Y ni hablar de Pérez. El 8 de Boca inició la temporada en un nivel excelso. La sana competencia en el puesto lo potenció. De los volantes, es quien más llegada tiene. De hecho, actualmente es el goleador del equipo con 4 goles. Su buen fútbol, su química al asociarse con Cardona y Gago en la creación y su determinación para pisar el área contraria, hacen que Sampaoli lo siga muy de cerca; siempre y cuando no continúe venciéndolo su temperamento y sea propenso al juego brusco. Aunque no debe dormirse, ya que Nández –su reemplazante en el último partido- tuvo un estreno soñado. El uruguayo de 21 años debutó en la Bombonera y a los pocos minutos, clavó un golazo al ángulo. El ex capitán de Peñarol, va a dar que hablar: despliegue a lo ancho del campo, ida y vuelta, marca y juego, y la característica “garra charrúa”, algo que el pueblo boquense aplaude más que cualquier lujo. Además, a futuro se reintegrará el colombiano Pérez, lesionado, quien aún no pudo mostrar todo su repertorio por la rotura de ligamentos en la rodilla.
De la mano de los Mellizos, este Boca se reinventó a sí mismo. Las cualidades del cuerpo técnico fueron fundamentales. Modificaron cuando había que hacerlo e incluso reemplazaron totalmente una línea, como la defensa. Ya no es el mismo que el campeón. No cuenta con Tévez, pero si con un equipo compacto. El anterior fue de mayor a menor. Cerró el campeonato con todas las dudas. Hoy, es la antítesis. Lo comienza con todas las certezas. Goleando ambos encuentros disputados en la Bombonera, haciendo pesar la localía. Sin dar respiro al adversario. Lo asfixia y ahoga al rival cuando convierte. Y cuando va ganando, se atenúa aun más. Este Boca, parece ser imbatible.

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