SUPERCLÁSICO: RIVER, UNA VEZ MÁS

River se quedó una vez más con otra edición del superclásico. Venció a Boca por 2 a 0 en la Bombonera, con dos golazos de Pity Martínez y Nacho Scocco. De esta manera, los de Gallardo consiguen su 2° triunfo en la Superliga, estiran su racha invicta a 29 partidos sin conocer la derrota y acortan la distancia en el historial con el Xeneize a tan solo 7.
El encuentro fue una recopilación de superclásicos anteriores: el manotazo de Cardona a Enzo Pérez, con distinto desenlace; idéntico resultado y mismos autores de los goles que en la Supercopa y, por último, la volea del Pity Martínez, un calco del año anterior. Lógicamente, no iban a quedar exentas las polémicas de siempre. Pero esta vez, fue el DT de Boca quien modificó el estilo de juego. Albert Einstein dijo una vez: “si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. El Melli siguió ese consejo…
Lejos de “casarse” con el 4-3-3 habitual y con jugadores de buen pie en mitad de cancha, Guillermo apostó por un 4-4-2 bien definido y con mediocampistas combativos. Barrios, Almendra y Nández formaron el eje de contención para frenar el ataque de Palacios y Pity. Demostró ante sus detractores que lo tildan de “caprichoso” que podía variar y no “morir con la de él”. Esta vez lo hizo, a tal punto de marginar a un jugador de la jerarquía de Gago; algo que, con el resultado del partido establecido, lamentaría.
Como todo superclásico, comenzó con mucha euforia y los minutos iniciales de aproximaciones. El primero en llegar fue Boca, con un remate lejano de Benedetto que desvió Armani al córner. Pero poco a poco, River se asentó en el campo de juego e impuso condiciones, con dinámica e intensidad en la presión en ¾ de cancha. Así llegó el primer gol: Palacios asfixió a Pavón, le robó la pelota, encaró hacia el área y tras un mal rechazo de la defensa local, el rebote le permitió al Pity Martínez meter un bombazo de volea para estampar el 1-0. A los 15’, se le hacía todo cuesta arriba al Xeneize. Sin mediocampo de juego, Boca estaba partido y Tévez no podía ser el nexo con Pavón y Benedetto. Pocos minutos después, el autor del gol sale por lesión e ingresa Juanfer Quintero. El 7 de Boca fue el único que se atrevió con desbordes sobre la banda de Montiel, pero ninguno que llegó al área pudo concretar. Otro que no completó los 90’ por una molestia fue Jara. Barros Schelotto mandó a la cancha a Cardona y retrocedió a Nández de lateral. Ahora sí, el mellizo “moría con la de él”: 4-3-3, con Pavón y Cardona como wings. De manera insólita, en la primera intervención del colombiano debió ser expulsado por un manotazo a Enzo Pérez. El árbitro solo lo amonestó. Tal vez, “impartió justicia” por aquel error de Pitana en el Monumental.

 

Lo cierto es que el cambio forzado en el primer tiempo le cambió la cara al Xeneize. Tácticamente, Pavón rotó con el colombiano y se movió a la banda derecha para ayudar a Nahitan con el retroceso. Edwin se hizo amo y señor del juego y Boca creció a partir de sus pies. De hecho, al minuto del segundo tiempo es Cardona quien asiste a Tevez en la jugada del penal no sancionado por una mano de Ponzio. El mismo 10, minutos después, envía un centro al área en busca de Kichan, quien le había ganado la espalda a Casco y quedaba de cara al gol, pero el lateral millonario lo derribo desde atrás. Nuevamente, el juez dijo siga siga. El Xeneize se acercaba, pero no podía penetrar ni a la defensa rival ni mucho menos, al muro inquebrantable de Armani. Cuando el empate acechaba, Gallardo movió fichas y mandó a Scocco por Pratto. Otra vez, el banco le brindaba la solución al Muñe: un magnífico pase filtrado de Quintero, la descarga de Borré y el misil de Nacho, sepultaron las aspiraciones del pueblo boquense.
Ya en tiempo de descuento, Boca tuvo dos chances inmejorables para, al menos, convertir el gol del honor. Un centro de Cardona de tiro libre a la cabeza de Izquierdoz y el travesaño le decía que no. Y si algo le faltaba a la fiesta del Millonario en casa ajena, era que Franco Armani se luzca con una de las suyas: tras un córner de Villa, Más metió un cabezazo con destino de ángulo, pero el 1 de la Selección Argentina se suspendió en el aire para ahogarle el grito al sanjuanino. La volada de Armani, la frutilla del postre.

 

River se llevó un triunfazo por mérito propio. En el primer tiempo hizo los deberes y golpeó en los momentos justos. El fútbol está compuesto de momentos y cada partido tiene el suyo. Como en una contienda de boxeo, los de la ribera tiraron más pero el Millonario fue certero. Los de Gallardo demostraron ser un equipo sólido, en contraste con Boca: un cúmulo de excelentes individualidades. La discusión entre Cardona y Zárate fue una muestra de impotencia al no encontrarle la vuelta al partido. Nuevamente, Boca sucumbió y a los de la banda se les hace natural. De nuevo, el Muñeco complica a Guillermo en momentos críticos del calendario. Se vendrán los 4° de Copa Argentina y Libertadores, respectivamente. En caso de cruzarse, el Xeneize buscará revancha. Por el momento, como en los últimos superclásicos, se impone River, una vez más.

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